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![]() Un consejo dulce
Generaciones de dentistas han aconsejado a sus pacientes, y en particular a los niños, no tomar dulces entre comidas. No es sorprendente sin embargo, que tal consejo se haya seguido con poca frecuencia. E incluso peor, lo que se enseñaba como un dogma, no es del todo cierto.
En 1983, la OMS recomendó que se fomentase el consumo de productos de confitería no cariogénicos. Sin embargo ¿como podrían los consumidores identificar fácilmente estos productos y como podrían estar seguros de que los productos recomendados son realmente seguros para los dientes?
Para resolver este problema se creó el símbolo del “Diente Feliz” por iniciativa de los dentistas. Este símbolo distingue a aquellos dulces que se ha demostrado, mediante una prueba científica, que no tienen potencial cariogénico ni erosivo.
El que un producto cumpla estos dos criterios se comprueba mediante una telemetría intraoral de pH. Consiste en una medición estandarizada, en la que a los voluntarios para la prueba se les aplica interproximalmente un electrodo cubierto por la placa, con esto se mide el pH de la placa durante y hasta treinta minutos después de consumir el producto.
Los hábitos individuales no son fáciles de cambiar y los consejos dietéticos solo se siguen si no comprometen el placer. Un consejo realista para niños y adultos es, por tanto, consumir sólo dulces que no provocan caries. El símbolo del “Diente Feliz” es la guía para tales productos, ya que garantiza que son saludables para los dientes.
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